Se trata, ni más ni menos, de uno de los ensambles más originales e interesantes de la música joven argentina, donde original no equivale a bizarro, sino a una búsqueda en las densidades de una idea de composición y sonido que combina jazz, ritmos vernáculos y hasta algún eco de música clásica contemporánea como quien no quiere la cosa.
MAL ARREADO, nos cuenta la cantante y pianista Irene Cornejo, lleva poco menos de dos años. Pero el trabajo ha sido intenso. «Las músicas van apareciendo. Los criterios musicales de cada uno, los distintos recorridos personales, la calidad del grupo humano, las horas de ensayo, las ideas, las composiciones, y por sobre todo las ganas», todo eso confluyen en esta búsqueda.