Ay amiga mía, cuanto miedo me da me secaste el bolsillo mas de lo que ya estaba, sin piedad suelta en la noche, la noche de derroche con tus honores para gatear. ¿Cómo salir de esa hermosa trampa? sin escupir al cielo, dardos de fuego. ¿Cómo suplicarle que ya no quiero ser? esa mascota adiestrada a su merced. Ay amiga mía, no me pidas mas, me dejaste sin habla, sin vuelo, sin alma, ni dignidad, me puede a pleno, no para de brillar cuando pinta la gira me hace alucinar. ¿Cómo no caer en esa tentación? sin escupir al cielo dardos de fuego. ¿Cómo suplicarle que ya no quiero ser? esa mascota adiestrada a su merced. Que enredo tan particular como te gusta nadar en el y naufragar en la soledad.