Viejo rincón de mis primeros tangos,
donde ella me batió que me querÃa;
guarida de cien noches de fandango
que en mi memoria viven todavÃa.. .
¡Oh, callejón de turbios caferatas
que fueron taitas del mandolión!
¿Dónde estará mi garçonniere de lata,
testigo de mi amor y su traición?
Hoy vuelvo al barrio que dejé
y al campanearlo me da pena...
No tengo ya mi madrecita buena,
mi rancho es una ruina; ya todo se acabó.
Porque creà loco de mÃ,
por ella di mi vida entera...
También mi fe se convirtió en tapera
y sólo siento ruinas latir dentro de mÃ.
De un tango el vaivén
da vida a un amor;
de un tango al vaivén
nos hacen traición.
Cuando te quiebras en una sentada
juntando tu carita con la mÃa,
yo siento que en la hoguera de algún tango
se va a quemar mi sangre el mejor dÃa.
Viejo rincón de turbios caferatas,
que fueron taitas del mandolión,
¿dónde estará mi garçonniere de lata,
bulÃn mistongo que fue mi perdición?
Del fuelle al son, suena un violÃn
en el tablao de una cantina
y en un bulÃn que está al doblar la esquina
los taitas aprovechan el tango tentador.
¿Pa qué soñar? ¿Pa qué volvÃ
al callejón de mis quereres,
a revivir el mal de esas mujeres,
sus risas, sus caricias, la farsa de su amor?
De un tango el vaivén
da vida a un amor;
de un tango al vaivén
nos hacen traición.