Estás, tan llena de palabras,
y los gestos son cristal,
se sumen en la oscuridad...
ya no queda tiempo aquÃ...
solo se rompe, con el despertar mañana...
Ah, son los hombres en tu paraÃso...
nunca entenderán,
como es tu alma...
El tiempo se desnuda,
en años de mirarse bajo el árbol,
sin hablar... nos esperan en un pozo,
donde todo surge,
surge y se degrada...
como en una larga historia...
Ah, todo esto no es el paraÃso,
nunca entenderás como es la gracia...
Y hoy con tus manos en el paraÃso,
luchando como Dios dispuso...
estás aquÃ...
Y las alas en el paraÃso,
no te servirán,
tendrás que darlas...
Y hoy con tus manos en el paraÃso,
mirando como pasa el tiempo...
estás feliz...
Ves la luz,
la dulce luz...
ves la luz,
la que querés...
Hay un perno en una boca,
y un cerdo en el rosal,
el juez y los ojos de un cuaderno...
se han perdido,
entre desechos industriales,
de toxicidad letal...
Ah, ya que nada de esto es el paraÃso,
¿cómo entenderás mi amor eterno?
y hoy con tus manos en el paraÃso...
jugando como Dios dispuso...
estás asÃ...
y hoy con tus ojos en el paraÃso,
manchando lo que Dios dispuso...
estás feliz... ya que nada de esto es el paraÃso...
cómo entenderás mi amor eterno...
y hoy con tus ojos en el universo...
jugando como Dios lo quiso...
jugando como Dios dispuso...
estás asÃ...