Es de noche, y en la ruta hay mil camiones.
VenĂs dormida, pĂ©sima copiloto.
Yo clavo los ojos en la niebla.
Me pongo a pensar que va a ser de nosotros,
sĂ, seguimos soñando con freno de mano.
Si subimos andamios con los cordones, desatados.
Vos decĂs a todo a nada. Te juro que desde arriba,
solo se empiezan pozos.
La paciencia es un bosque helado,
a donde acampan los corazones rotos .
No, te duelen los ojos de tanto mirar para atrĂĄs.
No convides tormentas, si voy a surfear desencantos.
Voy a juntar los trapos, antes que vos nos quites lo bailado.
SabĂ©s, estoy algo viejo para ser tĂș, chico de los mandados.
Voy a juntar los trapos, antes que vos nos quites lo bailado.
SabĂ©s, estoy algo viejo para ser tĂș, chico de los mandados.
Y el pasado, se para de manos.
Los porvenires, huelen a trapo viejo.
Yo no gasto a cuentas de palabras,
pero decirte que estuvieron hechos,
los te quiero temblados, al borde del rĂo.
Yo vengo muy abollado para comer vidrio de tus labios.
Voy a juntar los trapos, antes que vos nos quites lo bailado.
SabĂ©s, estoy algo viejo para ser tĂș, chico de los mandados.
Voy a juntar los trapos, antes que vos nos quites lo bailado.
SabĂ©s, estoy algo viejo para ser tĂș, chico de los mandados.
Y me voy, a juntar los trapos antes que vos nos quites lo bailado.
SabĂ©s, estoy algo viejo para ser tĂș, chico de los mandados.