Yo era un chico buenoÂ… Nunca abanderado,
pero por lo menos muy buen compañero y casi todo el grado,
se formaba en ruedo, bajo el sol del patio,
para que entre juegos le cantara al viento mi última canción (de amor)
Yo era un chico bueno para los mandados.
Me querÃan los viejos y las hijas de ellos me querÃan al lado.
Ahora que lo pienso… Qué me habrá pasado,
que me he convertido en ultra cautivo de la crispación.
Si en polÃtica nunca, jamás me metÃ,
ella sà se ha metido conmigo.
Me prohibió en la niñez dos palabras decir,
remplazó nombres por adjetivos.
Por Perón se decÃa brutal dictadorÂ…
Por Evita, mejor ni te digo.
En polÃtica nunca, jamás me metÃ,
ella sà se ha metido conmigo.
Con un libro de Instrucción CÃvica fui
instruÃdo en infamias y olvidos.
De uniforme, de traje, con odio y terror
la polÃtica entró dentro mÃo.
Yo era un chico bueno, bastante viajado.
Conocà otras tierras, no de la manera en que lo habÃa soñado.
Pero no me quejo, me la habré buscado,
y aunque esté más viejo puedo andar más lejos buscándote a vos, mi amor.
Yo era un chico bueno siguiendo los pasos
de Hugo del Carril, del gran DiscepolÃn y de Leonardo Favio.
Para ser sincero, sólo los alcanzo
en las negras listas de justicialistas y en su maldición.
En polÃtica nunca, jamás me metÃ,
ella sà se ha metido conmigo.
Me manchó el calendario de marzo y de abril
con la sangre de hermanos y amigos.
Sin pedirme permiso y menos perdón
y por años sin juicio y castigo.
En polÃtica nunca, jamás me metÃ,
ella sà se ha metido conmigo.
Deberemos entonces los dos convivir,
pero ahora con ella decido
qué herramienta empuñar, hacia qué dirección
y con quiénes me abrazo y camino.