Dónde estará...
Mi amor, que no puedo hallarlo.
Yo no hago más que buscarlo
porque sin él ya no es vida;
probé la fruta prohibida
probé el encanto de amarlo.
Dónde estará...
Mi amor, que no puedo hallarlo.
Me acuerdo, que por Florida
paseaba en su voiturette,
y siempre andaba vestida
por PaquĂn o por Georgette.
Hasta me tenĂa carruaje,
lancha en el Tigre y un Ford,
garçonniere en el Pasaje
con todo lujo y confort.
Me tenĂan muy mimada
por lo elegante y bonita;
por eso la muchachada
me llamaba muñequita.
Daba gusto ver mi mesa,
con flores, marrón glacé;
todo era alegrĂa y riqueza,
y correr champagne frappé.
Todo acabĂł...
Para mà cuando él se fue.
Ya no voy a tomar thé
en lo de Harrods como antes;
no uso alhajas ni brillantes
que en otro tiempo llevé.
Todo acabĂł...
Para mĂ, cuando Ă©l se fue.
DiganlĂ© de parte mĂa
si lo llegaran a ver
que no haga esa felonĂa
con una pobre mujer.
Que hasta el cachorro ovejero
no quiere probar bocado
y que se ha muerto el jilguero
en su jaula abandonado.
Si voy al piano a tocar
para disipar mi esplĂn
va mi llanto a acompañar
los Millones de ArlequĂn.
Que ya no quiero carruaje
ni lujo, lancha ni Ford
ni pasear, ni cambiar trajes,
que sĂłlo quiero su amor.