Cuando se apague el día y ponga la noche su velo
Te traerá la brisa entre lunas de terciopelo
Y mientras los relojes vayan tejiendo las horas
Vendrás a cada instante con el rumor de la aurora.
Y te estaré esperando como se espera el calor del alba
Enredada, en el umbral del cielo, con la luz del sol
Te buscaré en mis sueños, donde te habrás escondido
Y seguiré tu huella para encontrarme contigo
Me llevaré tu hechizo conmigo en cada momento
Y estarás en el aire y en cada gesto del viento
Y alumbrará tu duende como una estrella en el agua clara
Y el reflejo de tu risa canta, habitándome
Y cuando te reencuentre, mi amor, en sólo un segundo
Se agolparán los días como en un soplo profundo
Y nunca te habrás ido y no habrá habido distancia
Las dos puertas del río envueltas en tu fragancia
Y ya no habrá más tiempo que el tiempo solo de tu mirada
Y tus ojos, como un don divino, despertándome