Con un regusto a tango amargo y soledad
Hoy hay un fueye que quisiera recordar,
Es un secreto que guardamos vos y yo
La identidad del que en mil notas te cantó.
Te estoy hablando, che ciudad, si me escuchás
De tanta música ni mi voz te acordarás,
De aquellos dedos que arrancaban el dolor
De tu alma huraña porque acaso él, eras vos.
Dejá que cante
Aunque no esté,
Que ande las noches otra vez.
Dejá que cante
Acompañame otra vez,
Dame un vino y que sabés
A lo mejor,
La magia puede al fin volver.
Hay tantas cosas que se aprender del dolor
Por eso que ahora sé cantar mejor,
Habrá otro fueye, otro piano, qué más da
El tango es tango y con su piel puedo volar.
Dame la mano, no me dejes aflojar
Deja que vuelque lo que siento, che ciudad,
Y te prometo con el resto de mi voz
Cantarte siempre hasta que me llame Dios.