La vida vuela
Los días corren sin decirnos nada
La espera crece
De que mañana nuestra suerte cambie
Y la ciudad
Nos va apretando contra el asfalto
Y no podemos
Mirarnos la vida desde afuera
Ya somos carne y humo, cotidianos
Los años duelen
Y la rutina va gastando el alma
La muerte baila
Y de su juego nadie sabe nada
Pero una voz
Nos va diciendo ¡para adelante!
Y no podemos
Parar el vicio que da esta rueda
Ya somos carne y humo, resignados
Y mientras tanto los sueños
Y el sueldo que no alcanzan
Pero seguro que el sábado
Me tomo la revancha
Y las sonrisas son pocas
Y el miedo es importante
Y todo es parte del aire cotidiano