Sin un solo adiós
dejé mi hogar cuando partÃ
porque jamás quise sentir
un sollozar por mÃ.
Triste amanecer
que nunca más he de olvidar
hoy para qué rememorar
todo lo que sufrÃ.
Lejano Nueve de Julio
de una mañana divina
mi corazón siempre fiel quiso cantar
y por el mundo poder peregrinar,
infatigable vagar de soñador
marchando en pos del ideal con todo amor
hasta que al fin dejé
mi madre y el querer
de la mujer que adoré.
Yo me prometi
lleno de gloria regresar
para podérsela brindar
a quien yo más amé
y al retornar
triste, vencido y sin fe
no hallé mi amor ni hallé mi hogar
y con dolor lloré.
Cual vagabundo cargado de pena
yo llevo en el alma la desilusión
y desde entonces asà me condena
la angustia infinita de mi corazón
¡Qué puedo hacer si ya mis horas de alegrÃa
también se fueron desde aquel dÃa
que con las glorias de mis triunfos yo soñara,
sueños lejanos de mi loca juventud!