Milonga y tango, tango y milonga de mi ciudad
estoy de fiesta y en mi la orquesta sonando esta
me bamboleo al balanceo de tu compas
milonga y tango, tango y milonga de mi ciudad.
Cuando aparecen los duendes misteriosos de la noche,
mi Buenos Aires se prende en el alma como un broche,
entonces flotan los ecos de un aire, sentimental y dulzon,
y hay un color Buenos Aires y un olor a bandoneón.
Milonga y tango, tango y milonga...
Y al resonar de sus sones va diciendo por el aire,
para tener ciertos dones, hay que ser de Buenos Aires,
hay que sentir en las venas la magia de su latido febril,
y conocer la nostalgia al estar lejos de aqui.
Milonga y tango, tango y milonga de mi ciudad