Vieja viola, garufera y vibradora
de las horas de parranda y copetĂn,
de las tantas serenatas a la lora
que hoy es dueña de mi cuore y patrona del bulĂn,
¡cómo estás de abandonada y silenciosa,
después que fuiste mi sueño de cantor!
Quien te ha oĂdo sonar papa y melodiosa
no dice que sos la diosa de mi pobre corazĂłn.
Es que la gola se va
y la fama es puro cuento
y andando mal y sin vento
todo, todo se acabĂł...
Hoy sĂłlo queda el recuerdo
de pasadas alegrĂas,
pero estás vos, viola mĂa,
hasta que me vaya yo.
Cuántas noches bajo el brazo de la zurda
por cubrirte del sereno te llevé
y por más que me encontrase bien en curda,
conservándome en la lĂnea, de otros curdas te cuidĂ©.
Si los años de la vida me componen
y la suerte me rempuja a encarrilar,
yo te juro que te cambio los bordones
me rechiflo del escabio y te vuelvo a hacer sonar.