o,
seguí el destino.
Cuando voy cabalgando
con rumbo cierto,
me salen a la huella,
perros hambrientos.
Si el corazón te obliga
a dejar la huella;
seguí, de noche, el rumbo
de las estrellas.
Cuando el sol se desangra,
sale la luna
y relinchan las crines
del pasto puna.
El puñal en el cielo,
las Tres Marías
y el recuerdo del pago,
yegua madrina.
Cuando voy galopando,
con rumbo cierto,
me salen a la huella,
perros hambrientos.
Cuando un día la huella
se hizo camino;
al cambiar de caballo,
seguí el destino.
A la huella
los falsos y redomones;
que la muerte nos duele
de los garrones.