Sabré que me está buscando y me pertenece
sabré cuando ya esté cerca y no me idealice
Tendrá una forma de hablar, un sabor de sal
gracia al caminar, yo estaré esperando...
Sabrá de solo mirar que soy quien aguarda
sabrá de mi gusto a pan, de mis tantas almas
Que quiero trepar el bosque, soñar un siglo,
vibrar la vida de otra manera;
por más que quiero, no me puedo acostumbrar.
Con disimulo va caminando por la alameda
sin hacer ruido pasa escondido noches enteras
nunca se atreve a ningún sonido ni me condena,
acaso guarda alguna historia que contar.
Tendré que callar cantando cada silencio
tendrá que enseñarme a hablar, a ocultar inviernos;
tendré que encender el fuego, quitar la niebla,
limpiar de lodo nuestros recuerdos...
Habrá huellas que aprender cerca de mi entrada
si un día se anima y pisa con la mirada
Tal vez de a poco se acerque, me desordene,
me conmocione, nos recupere;
aunque lo espero, no me puedo acostumbrar.
Con disimulo...