Comencé a componer tango en el año 2010, después de haber perdido a mi hija recién nacida prematuramente en el mes de noviembre, con un dia de vida, mi pequeña Valentina con la necesidad de expresar esa ausencia, las confusiones de las vivencias, las preguntas sin respuestas, fue que la música comenzó sonando en mi mente con su recuerdo y así fue que nació a su memoria VALENTANGO. Dos años después en el 2012 me tocaba despedir a otra hermosa niña mi pequeña Angelina Milagros, nacida prematura también, la vida me ponía a pruebas una vez más, como si las despedidas y el tener que aceptar la realidad fueran el propósito de una nueva forma de aprender a convivir con el dolor, sin entender el propósito de mi destino, aceptando que la muerte también es parte de la vida. Nadie está preparado para una despedida eterna de nuestros hijos / hijas que esperaba con tanto amor, y me quede sintiendo el desconsuelo y un vacío infinito e indescriptible.
Es aquí donde comienza este TANGO NORTEÑO: fui adentrándome con los años a la historia regional y a las referencias ancestrales y sus costumbres, cuando al descubrir que las Mujeres Diaguitas al perder un hijo, duelaban con rituales de entrega al universo y a los dioses esa vida no terrenal, pero si trascendental, donde su existencia y el paso por este mundo no sería en vano ni mucho menos desapercibida, era una vida que dejaba un mensaje al pasar el umbral hacia lo eterno, ya que a pesar del dolor y recién paridas, abrazaban sus niños en mantas entre alimentos y regalos para esa otra vida, amasaban el barro con sus manos, barro de la madre tierra (la Pachamama) y acomodando a sus niños dormidos para siempre en la despedida iban formando esas urnas funerarias, inmortalizando esa historia de vida, vidas que siguen atravesando los tiempos y las fronteras manteniendo la historia de una raza, de un ritaul, de la feminidad y sus creencias, amasando la transformación del dolor en arte, donde esas vasijas representan la imagen materna, con lágrimas negras en los ojos, y con las manos apretando los pechos llenos del alimento blanco de una madre, llora con las lágrimas negras de dolor y ausencia en su perdida, y así para siempre esa vida no terrenal será una historia viva que cuenta la verdad en toda su arqueología, volviendo para siempre al seno materno, al origen de creación, donde se gesta el futuro y lo trascendental de la vida y la muerte, esta es la historia de mi región, de mi tierra, de mi raza, de la mujer diaguita del ayer?
Hoy como mujer diaguita del siglo XXI hago mío el camino de seguir las herencias ancestrales, el ritual de la entrega a lo eterno, amasando vasijas van las alfareras del tiempo, moldeando mi destinos los nuevos caminos, sentimientos que en barro musical de mi tierra, muy tierra adentro, somos mujeres con el don de dar vida a través de las artes en sus manos para trascender en el tiempo, es por ello que voy transformando la perdida de misde dar vida a través de las artes en sus manos para trascender en el tiempo, es por ello que voy transformando la perdida de mis hijas en historias de melodías y canción para renacer como: tango norteño. -